jueves, 6 de enero de 2011

HACE UN AÑO

Caminaba por Larcomar con Sandro y mi amiga Andrea, encargada de apuntar en un cuadernito todas mis contracciones con duración e intervalos entre cada una. Supuestamente si caminaba mi parto sería más rápido. Eso era lo que me dijeron. La noche anterior había dormido muy bien pero amanecí sintiendo las contracciones. Era 6 de Enero pero Fabiana estaba programada para nacer por el 18 de Enero.

Caminamos por un buen rato, tomamos un helado de Laritza y luego volvimos a mi casa. Andrea se tuvo que ir y vino a acompañarme Lorena, mi cuñada. Mientras esperábamos, seguíamos tomando el tiempo entre contracciones y a eso de las 8 de la noche ya era unos 5 minutos. Yo me mecía en mi pelota de pilates para relajarme y pasar el tiempo lo más tranquila posible. Me puse a cortar las gasitas que servirían para limpiar a mi bebe y ponerlas en bolsitas estériles. Esto me entretuvo por un buen rato.

De algo que me acuerdo muy bien era que no estaba nada nerviosa ni asustada, Estaba simplemente ansiosa de poder conocerla. No sé si fueron las clases de prenatal o todos los libros, pero estaba muy tranquila.

Me iba a encontrar con mi mamá y mi papá llegando a la clínica, así que como a las 10 de la noche decidimos irnos a comer algo cerca a la clínica. Llegamos, nos encontramos con mis papás y comimos algo ligero para aguantar. A eso de las 11 llegué a la clínica.

Me revisaron y no tenía aún ningún centímetro de dilatación. En ese momento, los dolores comenzaron a ser insoportables. Increíblemente fue de un momento a otro. Me monitorearon y notaron que los latidos de Fabiana estaban un poco lentos, así que decidieron que me quede para poder controlarlos. A partir de ahí, la historia se puso interesante...

Los dolores se volvieron intolerables, por más que tenía tan solo un centímetro de dilatación! Quería matarme y de paso matar a Sandro por ponerme en esa situación! Pasaron tres larguísimas horas para que me puedan poner la epidural y tres horas más para que esté lista para pujar (las cuales pasé prácticamente dormida).
Ya era jueves 7 de enero del 2010.

Entré a sala de partos con la misma tranquilidad que tenía horas antes. En ese momento todo fue cosa de minutos. Entró mi mamá y mi cuñada, además de Sandro que estaba a mi lado. Respira hondo y cuenta hasta diez....Lo demás, es historia conocida por todos...

Tengo que dedicar este post a mi Sandro. No hubiera podido pasar por esos momentos sin él. Fue un ángel, soportando gritos, maldiciones y maltratos. Fue a todas sus clases de prenatal, muy aplicado por más que se tenía que sentar en el piso de la forma más incómoda posible. Le cantó canciones y le contó cuentos a mi barriga. Bañó y vistió a muñecas, cambió pañales de mentira y vio videos de todos los tipos de parto posibles. Gracias por haber sido mis raíces y mi tronco. Te amo y volvería a pasar por diez partos más mientras tú estés a mi lado...

Por ahora cuelgo estas fotos lindas de mi embarazo...así es como me lo acuerdo. Prometo colgar las fotos de la clínica apenas las recupere!



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