lunes, 11 de octubre de 2010

A FALTA DEL VARÓN!!!

Desde el día en que me enteré que estaba embarazada, todo el mundo vaticinó que iba a tener un bebé hombre. La forma de mi barriga, el calendario chino y la cadenita con el aro así lo predijeron. Todos salvo mi papá, el papá de un amigo mío y Pochita (así es, la bruja). Ellos tres fueron los únicos que me aseguraron que tendría una nenita.

No podemos negar que durante los 9 meses que dura el embarazo, los futuros papás se dedican a fantasear cómo será su vida luego de que nazca el bebé. En mi caso fue así...Sandro y yo nos imaginábamos con nuestro bebé, llevándolo al parque, al colegio, al fútbol y obviamente al gimansio! Yo, en el fondo, siempre sentí que debía también imaginar mi vida con una bebé. Esto porque me parecía que si, por las casualidades de la vida nacía mujer, no iba a ser justo que yo pase tanto tiempo soñando con un hombrecito. Entonces empezaba mi día llevando a mi niña a la peluquería, jugando con sus muñecas y comprándole vestidos rosados.

Hasta que llegó el momento en que mis instintos me empezaron a dar las señales (además de las ganas de simplemente dar la contra). Yo comencé a sentirme segura de que tendría una mujer pero nunca dije nada en caso mis instintos me jugaran una mala pasada. Sólo podía contar los días que faltaban para que mi bebé cumpliera las 20 semanas y poder ver qué sería por fin!

El gran día llegó. Normalmente alguien nos acompañaba a las ecografías, pero esa vez decidimos que iríamos sólo los dos. Queríamos disfrutar solos ese momento. Sandro seguía seguro de que sería un hombre y yo, por primera vez le dije que creía que sería mujer. Por poco y se ríe de mí por pensar semejante cosa! Cómo a última hora se me ocurría creer algo así! Finalmente llegamos a la entrada del consultorio y apostamos: él decía que sería un hombre y yo, una mujer. Quien perdía invitaba a comer al ganador a donde se le antoje.

Nunca me voy a olvidar de los nervios que sentí en ese momento. Aunque las dos opciones estarían igual de bienvenidas, la respuesta definiría toda una vida! Además, conozco casos en los que los bebés quieren fastidiar desde tan chiquitos a los papás y deciden ubicarse en la panza de tal manera que no se pueda determinar el sexo. Me imaginaba regresando a mi casa a esperar un mes más por la noticia y me llenaba de más nervios aún. Pero no, mi bebé obediente le hizo la chamba fácil al doctor.

El doctor empezó a hacer los exámenes de rutina, las medidas y todo lo demás. Siempre tuvo una sonrisa en la cara porque él ya creía saber qué era. Nosotros no teníamos manera de adivinarlo en esas imágenes indescifrables. Hasta que por fin el doctor se miró con la enfermera, se sonrió y dijo: "Es una nena!" y mirando a Sandro siguió "Compadre, llegó la hora de que pagues todas tus culpas"...
Desde mi asiento mandé un grito de felicidad! No podía creerlo! Pochita la chuntó! Mis instintos existían! Se me hizo realidad lo que tanto soñaba.
Sin embargo, parado a mi lado estaba Sandro, con una sonrisa tiesa pegada en la cara, inmóvil y mudo. Así se la pasó en todo el camino de regreso a la casa.  Manejaba y su cara seguía con la misma sonrisa tiesa. Yo no decía nada porque sabía que en su mente se estaba derrumbando una vida y empezando a construir una nueva. Tardes del gimnasio por la casita de las barbies. Es más, tenía que cambiarle el nombre a su bebé, porque Romano ya no le quedaría bien a su nenita. Hasta llegó a decir que de repente el doctor se había equivocado.

Pero como todo papá, se acostumbró rápido a la idea. No sólo él, si no toda la familia. Una mujer más en una familia abarrotada de mujeres! Qué lío! Qué niña engreída que sería!
Finalmente los meses pasaron y Fabiana llegó, más mujercita que nadie. Sandro ya había creado su mundo con su pequeña, con la hijita de papá. Ahora sería su protector, el papá celoso, y porqué no, igual tendría su "partner" para ir al gym.

Ahora con el tiempo, Sandro ama la idea de ser el único hombre de la casa. Le encanta tener a dos mujeres que se mueran por él. Adora la idea de ver a su bebé convertirse en una niña que algún día se convertirá en una mujer y que será él quien le enseñe todo lo que tiene que saber sobre los hombres. Ahora, cuando le preguntas a Sandro si quisiera tener al hombrecito te dice que no, que quiere tener otra mujer más. Me parece de lo más tierno, pero no estoy tan segura de que sea verdad. No sé, me parece que muy en el fondo, sigue queriendo a su Sandrito Jr. Miren el vídeo y cuéntenme si me equivoco...

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